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  Miércoles, 10 de octubre de 2007    
  DISCURSO PRP Rotarios Speechpress    
versión en español
 

Buenas Tardes a todos y gracias invitarme a dirigirme ante ustedes hoy. Gracias a Victor Carreras y a su presidente Peter Torres. Me place estar aquí en Washington para celebrar su convención con motivo del trigésimo quinto aniversario del Mortgage Loan Officers Association. Es importante para mí estar aquí compartiendo mis planes y mis ideas con un grupo distinguido de ciudadanos puertorriqueños como ustedes que contribuyen tanto al desarrollo económico de Puerto Rico. También quisiera unirme al reconocimiento que le están ofreciendo a los pasados presidentes de la Asociación. Felicidades.

Mi meta más importante para hoy es que me conozcan mejor, que conozcan quien soy y cuáles son mis prioridades. Sin embargo, nadie lo dude, también voy a tratar de conseguir sus votos!!

Bueno, en serio, me gustaría decirles porque he llegado aquí, porque decidí aceptar este nuevo reto en mi vida. Muchos de ustedes quizás piensen que estoy loco de remate por haber dejado una exitosa práctica de leyes para incursionar en nuestro desacreditado escenario político. Sin embargo, yo esperaría que la mayoría de ustedes aprecien y entiendan mis motivaciones para tomar este paso ya que, como yo, ustedes piensan que hay que hacer algo para cambiar el rumbo desenfocado de nuestro futuro.

Yo sí estaba cómodo en la firma. Esta es, sin duda, la etapa más productiva de mi carrera. Pero, habiendo servido a Puerto Rico como Secretario de Justicia, era imposible para mí, mantenerme como un mero espectador mientras la dirección de nuestra patria continúa a la deriva. La acción, más que las palabras es lo que yo siempre he buscado para Puerto Rico. Y Puerto Rico no tolera más palabras vacías. Necesita acción, necesita resultados. Personas como yo, de diferentes sectores de nuestra sociedad, incluyendo éste, tienen que levantarse y ofrecer su experiencia y sus conocimientos. Todos tenemos que contribuir y aceptar nuestra responsabilidad para construir un Puerto Rico competitivo y de progreso. Distinguidas organizaciones como ésta pueden involucrarse en contribuir ideas nuevas para el beneficio común de todos los puertorriqueños. Mi reto a ustedes es que vayan más lejos. No podemos mantenernos a la merced de un gobierno incapaz, ineficiente y resignado a la mediocridad. Devolver a Puerto Rico al camino del verdadero progreso es lo que les ofrezco hacer ahora. De ahí nace mi pasión y mi motivación. Viene de un profundo compromiso ser parte de la solución, de aceptar la responsabilidad de lo que quiero que sea nuestra isla, de lo que quiero dejar a nuestros hijos y a las próximas generaciones.

La posición de Comisionado Residente me cae como anillo al dedo. Yo comencé mi carrera profesional aquí en Washington durante mis estudios de derecho como ayudante de Baltasar Corrada del Río. Durante los seis años subsiguientes, practiqué la abogacía en dos prominentes firmas capitalinas. Al regresar a Puerto Rico y aceptar la posición de Secretario de Justicia, mi conexión con Washington se intensificó. Abogando en el Congreso para lograr participación en programas de ley y orden como el de Zonas de Alta Incidencia de Tráfico de Drogas fue parte integral de la estrategia de nuestro Departamento de Justicia. La Casa Blanca me reclutó para cabildear a importantes miembros del Congreso a favor de la Legislación Anti-Crimen del Presidente Clinton la cual, una vez aprobada, probó ser beneficiosa para Puerto Rico en recursos y programas para la lucha contra la criminalidad. Claramente, es muy apropiado, que haya escogido esta posición para regresar al servicio público.

Voy entonces a utilizar esta oportunidad para hablarles de mis prioridades, para ser más específico sobre lo que propongo lograr como su Comisionado Residente. Aunque mis planes y plataforma están todavía siendo influenciadas por las necesidades de los diferentes sectores de nuestra sociedad, he desarrollado durante los pasados meses un plan de cinco áreas en las que enfocaré mis esfuerzos.

Como abogado, la justicia ha sido siempre mi guía. Mientras serví como Secretario de Justicia luché por ella para todos nuestros conciudadanos. La búsqueda de mi responsabilidad, de lo que es correcto, es lo que me trae a esta coyuntura en mi vida. Yo soy igual que ustedes, soy un puertorriqueño consternado por la debacle de nuestra calidad de vida. Tengo las mismas preocupaciones que ustedes tienen de cómo parar la caída en espiral de nuestro orden social.

Por esto le he llamado a mi plan, Justicia para Todos, enfocado en cinco áreas de importancia crítica para el futuro de Puerto Rico:

· Seguridad Pública
· Desarrollo Económico
· Educación
· Justicia Social y Salud
· Igualdad Política

Más adelante, seré más específico acerca de algunos temas pertinentes a la industria hipotecaria, temas que también podemos cubrir en la sesión de preguntas y respuestas. Pero antes, quisiera darles un resumen de mis planes los cuales están basados en lo que sé son las prioridades de la mayoría de los puertorriqueños.

Estoy convencido que estas áreas necesitan acción urgente y decidida proveniente de nuevo liderato. Desde Washington, podré impactar cada una de estas prioridades logrando acceso a todo programa, recurso y fondo que debe estar disponible para nosotros como ciudadanos americanos. Son claramente áreas que afectan nuestra habilidad de conseguir los derechos más fundamentales que reconocemos como “la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad”.

La criminalidad es sin duda la principal preocupación de nuestro pueblo. Nuevamente estamos sufriendo un alza dramática en la incidencia criminal pero las agencias responsables de trabajar este problema no tienen un plan de coordinación para atacarlo. El departamento de Justicia local está demandando a las autoridades federales, la oficina del Contralor es ignorada, la oficina del FEI se encuentra inactiva y la Policía de Puerto Rico no tiene los recursos que necesita para hacer su trabajo efectivamente. Durante mis años en Justicia, promoví una intensa coordinación entre todas las agencias de ley y orden que operan en la isla. Mi meta principal en esta área será promover y obtener la cooperación y los recursos necesarios para lograr una alianza estatal-federal efectiva que logre proveer la paz y seguridad a la que aspiran todas nuestras familias. Esto es justicia para todos los puertorriqueños.

En segundo lugar, el desarrollo económico, el cual impacta la industria hipotecaria grandemente, es la clave para mejorar la calidad de vida de nuestra gente. Sin embargo, nuestra economía se encuentra en una recesión. Por primera vez en nuestra historia moderna, la economía de Puerto Rico está paralizada mientras la economía de Estados Unidos crece con estabilidad. En respuesta, nuestro gobierno continúa utilizando las mismas estrategias fallidas del pasado y espera un resultado diferente. Más aún, nuestras tasas de impuestos corporativos son de los más altos del mundo desarrollado aún cuando la economía no está creciendo. Esto no hace ningún sentido. Y para completar, continuamos en espera del “alivio contributivo sin precedente” que obviamente no veremos con esta administración. Una verdadera reforma contributiva será definitivamente una prioridad en mi trabajo desde Washington. Desde allí, continuaré los esfuerzos de Luis Fortuño para proveer incentivos a compañías invirtiendo en Puerto Rico a través de legislación como el National Enterprise Zones Bill presentada por nuestro actual Comisionado. En adición, continuaré buscando maneras de garantizar la estabilidad económica que atrae estas inversiones para que nuestra isla pueda competir con otras jurisdicciones en la creación de empleo, el turismo y la industria de servicios. Esto es justicia para nuestra clase trabajadora.

Tercero, la educación es indispensable para nuestro futuro. Es uno de los derechos más fundamentales de nuestros niños. Es una riqueza que nadie puede quitarles. El fracaso de nuestro departamento de Educación define los fracasos de nuestra sociedad. La cantidad de fondos disponibles para educación en Puerto Rico es inconcebible considerando el estado de inefectividad de ese departamento. Y peor aún, millones de fondos son malgastados o devueltos. La reputación de nuestro departamento de Educación en Washington es desastrosa. Es una vergüenza para todos los puertorriqueños, al punto que nos niegan fondos hasta por no llenar las solicitudes a tiempo. Mi plan será asegurar que cada recurso disponible para nuestros niños sea solicitado y bien utilizado por el Gobierno de Puerto Rico. Esto será crucial para el éxito de la reforma educativa que Luis Fortuño y yo promoveremos en el 2008. Es indispensable que nuestros niños cuenten con todas las herramientas necesarias para ayudarlos a ser exitosos en una economía global. Y permítanme hacer énfasis en este punto. Ha llegado el momento de remover la enseñanza del inglés de la discusión política. Todos nuestros estudiantes se merecen poder comunicarse en ambos lenguajes oficiales porque eso es lo correcto y lo necesario. Dominar el inglés y el español no niega nuestra cultura sino que la enriquece y a la vez nos provee mejores oportunidades a todos. Países como China, Mongolia y Chile están ya promoviendo la educación bilingüe con la enseñanza del inglés. Para nosotros es aún más importante. Esto es justicia para todos nuestros jóvenes puertorriqueños.

Los Programas de Justicia Social y la Reforma de Salud son otro importante aspecto de la vida de nuestros ciudadanos. El nivel de civismo de nuestro pueblo se mide directamente en como tratamos a nuestros ciudadanos en desventaja, como tratamos a nuestros impedidos, a los pobres, a los envejecientes, a los niños, a las madres solteras, a las minorías, etc. Debemos proveer para sus necesidades y luchar por su inclusión en programas federales que son inaccesibles a los puertorriqueños o que tienen un tope injusto por nuestra condición colonial. Como sociedad, tenemos que ayudar al sector desventajado a integrarse en nuestra economía proveyendo oportunidades y logrando que sea más atractivo para los desempleados ir a trabajar que quedarse en casa recibiendo ayuda social insuficiente indefinidamente.

Es aquí donde el tercer sector de nuestra economía, como las organizaciones religiosas y sin fines de lucro, aportan a nuestra comunidad donde el gobierno no llega y tenemos que proveerles la ayuda y los recursos que necesitan. La reforma de salud es un tema que afecta grandemente nuestra economía al igual que la calidad de vida de cada uno de nuestros ciudadanos. Yo apoyo la iniciativa de un plan de salud universal porque la salud no puede ser solo para pocos sino para todos, para cada niño, para cada anciano, para cada madre y para cada impedido sin que alguien tenga que escoger entre pagar la luz y comprar sus medicinas.

En Washington, nuestra gente necesitada tendrá su mejor aliado. Esto es justicia social para todos. Y probablemente, el aspecto más importante de mi trabajo como Comisionado Residente será el de final y permanentemente lograr la igualdad política para nuestro pueblo. Yo los veo, los veo virando los ojos ante el interminable asunto del status. Pero yo les aseguro que el issue del status permea en cada aspecto de nuestras vidas, incluyendo el desarrollo económico que tanto les afecta a ustedes. Es momento de terminar con este asunto. No podemos continuar con este estancamiento y esta inestabilidad política. Se ha convertido en demasiado divisoria y distrae a nuestros gobernantes de resolver nuestros problemas recostándose de la colonia. Líderes del sector privado se han quejado por mucho tiempo de que Puerto Rico no tiene un plan de desarrollo sostenido. Y es más, desde los ‘70s nuestra isla ha experimentado un crecimiento decididamente poco impresionante. Hasta se ha dicho: “if it ain’t broke, don’t fix it”! Pues damas y caballeros, esto está dañado y tenemos que arreglarlo.

Mi plan es continuar la lucha centenaria del status. La estadidad es obviamente mi preferencia; me parece increíble que en las alturas del siglo, 21 nuestro pueblo no participe totalmente en el proceso democrático americano al que estamos sometidos y el cual nos afecta diariamente.

Es momento de exigirle al Congreso que se comprometa directamente para resolver este problema. Juntos tenemos que ser dueños de nuestro destino político. Esto es justicia para nuestro futuro. Ahora, quiero ser más específico acerca de las preocupaciones de la industria hipotecaria.

Bueno, ya conocen mis prioridades, mis pasiones y mis motivaciones. Sin embargo, me queda mucho trabajo por hacer. Me falta mucho por escuchar de todos los sectores de nuestra sociedad y nuestra economía. Y les pido su cooperación en contribuir sus ideas y aspiraciones para que mi campaña y mi cuatrenio en Washington verdaderamente representen las necesidades de nuestro pueblo y las ideas visionarias que Puerto Rico espera de nosotros. Los reto a involucrarse en este proceso político, a impactar su rumbo, a guiarlo con sus experiencias para que todos seamos parte del Puerto Rico competitivo para el futuro.

Me presento ante ustedes un hombre apasionado, convencido que el cambio está en camino y de que todos tenemos que ser parte de ese cambio.

Yo cuento con ustedes. Muchas Gracias.

     
     
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