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Marriott Hotel- Buenos Días a las Sras. Hilda Brizzie y Vannessa Cabán.
Gracias por invitarme este Congreso de Líderes. Y buenos días también a todos ustedes, jóvenes destacados que se encuentran hoy aquí.
Los felicito a todos por los logros personales y académicos que los traen a este distinguido grupo. También felicito a todos los que trabajan para llevar a cabo este Congreso porque es prueba de que nuestra juventud está dispuesta y capacitada para contribuir al desarrollo de Puerto Rico.
Me siento honrado de poder compartir con ustedes. En estos momentos en que Puerto Rico vive una crisis social y económica, estar en presencia de jóvenes como ustedes es motivo de gran esperanza y de inspiración para aquellos de nosotros que aspiramos a cambiar el rumbo de nuestra isla.
La importancia de eventos como éste se puede medir directamente en beneficios para nuestro futuro y yo me siento confiado cuando los veo a ustedes de que nuestro futuro va estar en buenas manos. Me siento confiado de que Puerto Rico va a volver a brillar como la estrella del Caribe que es. Al igual que ustedes, yo también busco impactar el futuro de nuestra isla.
En el 1993, cuando muchos de ustedes eran todavía bebés, yo acepté el reto de servir a Puerto Rico como Secretario de Justicia. Con mucho orgullo me dediqué a la justicia para toda nuestra gente, a combatir el crimen para la seguridad de sus familias y a promover el trabajo en equipo de todas las agencias de ley y orden.
En aquella época, como hoy, padecíamos de una alza en la criminalidad y nuestra administración fue muy efectiva en bajarla y en lograr mayor tranquilidad para todos los puertorriqueños. Yo tengo cuatro hijos, que en ese entonces eran pequeños, el menor tiene ahora más o menos su edad. Así que luego de trabajar en el Gobierno por cuatro años regresé a la empresa privada como abogado que soy para echar a mi familia hacia adelante y estuve casi 11 años fuera del servicio público. Pero como ustedes, yo nunca me he conformado con ver las cosas desde afuera, nunca he sido un buen espectador.
Yo sé que ustedes van a entender esto porque para estar aquí, ustedes son el tipo de personas que dan el máximo, que quieren ser parte de las soluciones y no de los problemas. Ustedes pudieran estar hoy en la escuela, tranquilos, cogiendo sus clases, y ya, sin mucho “rocheo”, ¿verdad? Pero, eso no los llena, eso no es suficiente.
Están dispuestos a ir más allá de lo fácil, a sacrificarse hoy...para lograr más mañana. Y esa, mis amigos y amigas, es quizás la cualidad más importante que tienen. Porque es aquel que está dispuesto a hacer más de lo que se espera, el que alcanza los logros trascendentales.
Por eso es que yo me he metido en la política. Porque yo no podía quedarme cómodo en mi trabajo, viendo el deterioro en nuestra calidad de vida, y sin hacer nada al respecto. A mí también me mueve una motivación mayor, un deseo intenso de ayudar a Puerto Rico a salir adelante.
Así que decidí regresar al servicio público, esta vez desde una posición electiva, para ser parte de una nueva generación que acepta el reto de guiar a Puerto Rico al progreso. Yo sé que la política tiene mala fama. Quizás algunos de ustedes piensan que todos los políticos son iguales, que no hacen nada, que viven del gobierno.
Pues esa fama es quizás la mejor razón para que yo asuma este reto. Porque todos somos responsables de Puerto Rico, tenemos que tomar la iniciativa y ofrecernos para el bien común. Es necesario devolverle la honra al servicio público, es necesario que cada puertorriqueño se sienta responsable de su patria, no es suficiente criticar y echar culpas, hay que envolverse y actuar. Es tiempo de hablar menos y hacer más.
Esta actividad me acuerda mucho a mi hermano menor, que en paz descanse. Jose Jaime era un joven como ustedes, destacado, buen estudiante, fajón, responsable y exitoso. Luego de una impresionante carrera académica, y luego de trabajar en la empresa privada, aceptó también el reto del servicio público como asesor económico del Gobernador Rosselló.
Mi familia siempre le ha dicho que sí a Puerto Rico, es algo que aprendimos en nuestro hogar, inspirado por mi padre que también sirvió como Secretario de la Vivienda en los ‘80s. Sin embargo, Jose Jaime, también daba más de lo que le pedían. Él entendía la importancia de motivar a la juventud a contribuir a nuestra sociedad, así que en su tiempo libre, daba charlas a jóvenes en escuelas públicas para inspirarlos hacia el futuro. Su vida fue tronchada por el crimen cuando apenas tenía 29 años, pero no sin antes impactar la vida de muchas personas a través de su misión y su trabajo.
Les cuento esto para que vean que cada uno de ustedes tiene el potencial de hacer una diferencia, sin importar la edad. Él me cambió la vida, él me inspiró a dar más de lo esperado, mis éxitos y mis motivaciones vienen marcadas por él. Ésa es la oportunidad que ustedes tienen. Esa es la oportunidad que yo he aprovechado.
Y ahora se preguntarán porqué he escogido la posición de Comisionado Residente en Washington. Esta posición es muy importante para nosotros. Como territorio, Puerto Rico no tiene la representación plena dentro del sistema democrático americano. Eso convierte esta posición en una clave para nuestro desarrollo y para representar nuestros intereses en el Congreso, donde se discuten legislaciones que nos afectan todos los días. También Washington es muy familiar para mí.
Yo culminé mis estudios de leyes en la capital federal y mientras estudiaba me desempeñé como ayudante del entonces Comisionado Residente Baltasar Corrada del Río. Luego trabajé en Washington por seis años como abogado; allí nacieron tres de mis hijos; y después regresé a Puerto Rico. Durante mi tiempo en el Departamento de Justicia, viajé a Washington en múltiples ocasiones para conseguir la aprobación de leyes que favorecieran a nuestra isla en la lucha contra el crimen.
Conozco como funciona el Congreso, así que, esta posición me cae como anillo al dedo. La importancia de nuestro liderato en Washington se ve todos los días. Se vió esta misma semana pasada donde muchos de nuestros líderes políticos, viajaron allá para ser parte de la discusión del problema del status. Y el hecho de que estas discusiones se llevaron a cabo allá son prueba de lo clave que es tener a alguien capacitado y preparado en la posición de Comisionado Residente.
Necesitamos siempre tener una persona que nos represente dignamente y que no deje que nos pasen una rápida. Que esté pendiente que se nos trate justa y equitativamente en toda legislación que se considere en el Congreso. Y que mantenga a Puerto Rico en la mente de todos los congresistas que su voto – el que no tenemos nosotros -- pueden afectarnos diariamente. También hay un tema que es relevante a Washington que me motiva grandemente.
La educación del inglés para todos nuestros jóvenes no puede ser un asunto político. Irrespectivamente de cual sea el status político de Puerto Rico, todo estudiante nuestro debe dominar el inglés tan bien como el español. Y es responsabilidad de nuestro gobierno proveer esa enseñanza. No se dejen confundir con este tema. Muchos lo usan para su conveniencia pero en detrimento de nuestra juventud. Saber inglés es necesario para tener más y mejores oportunidades en la vida. China, Mongolia y Chile, entre otros países, están fomentando la enseñanza bilingüe para competir en el mundo globalizado y nadie los acusa de ser anti-patriotas, al contrario. Hablar inglés nunca me ha hecho menos puertorriqueño, en vez me ha hecho un puertorriqueño mejor preparado.
Si todos fuéramos bilingües, na habría esta discusión de que no puede venir la estadidad porque vamos a tener que parar de hablar español, etc. Esto no es un asunto político, es un asunto de educación de excelencia y tenemos que exigirla para el futuro de nuestro Puerto Rico. Yo busqué esa educación bilingüe para mis hijos y los ha beneficiado grandemente, y muchos de los que no apoyan esto han tenido a sus hijos en escuelas donde también aprenden inglés.
Yo quiero para cada uno de ustedes lo mejor en su educación, lo que quise para mis hijos es lo que quiero para los hijos de todo puertorriqueño desde el más humilde hasta el más afortunado. Estoy seguro de que estos son temas que podemos expandir más con sus preguntas; pues prefiero conversar con ustedes en vez de hablar tanto. Saben que mi lema es hablar menos y hacer más! Antes de terminar, sin embargo, quiero hacer énfasis en lo que les he estado diciendo.
Estamos viviendo en una sociedad donde se nos olvida que tenemos que trabajar juntos por un mejor Puerto Rico. Muchas veces la personas van cada una por su lado sin pensar en los demás. Buscamos lo mejor para nosotros sin considerar lo mejor para la sociedad. Exigimos nuestros derechos sin cumplir con nuestros deberes. Esperamos respeto sin respetar los derechos de nuestro prójimo. Hoy yo los invito a ser diferentes. Han escuchado la campaña cívica “¿qué nos pasa Puerto Rico?”. Está muy buena...pero nos presenta el problema y no la solución. Yo les preguntaría, ¿qué haces tú por Puerto Rico? ¿Cómo puedes tú mejorar a Puerto Rico? Todos podemos hacer una diferencia.
Quizás tú estés pensando, qué importa que yo cambie si todos siguen igual? Pues yo te digo, que si todos pensamos así no logramos nada, pero si uno de ustedes da el ejemplo e inspira a alguien más ya la diferencia está en camino. Si tú no echas la basura a la calle, es menos basura en la calle, si tú guías responsablemente, es un carro peligroso menos en nuestras vías, si ofreces tu trabajo a Puerto Rico, es un buen funcionario más aportando a nuestro desarrollo. Ese es el poder de uno. Ese es el potencial de uno.
Por eso le digo a cada uno de ustedes, trabaja duro, no sólo para tu futuro sino para el de todo Puerto Rico. Dedícate a lo que te apasiona, no sólo para que disfrutes tu trabajo sino para que lo hagas bien y con energía. Si se te presenta la oportunidad, díle sí al servicio público, no sólo para tener trabajo sino para lograr el trabajo que todos necesitamos.
Vota, exprésate, aporta, no sólo para afectar el día de hoy sino para impactar el mañana. Haz siempre lo correcto, no sólo para salvarte sino para salvar a nuestra sociedad. Sé, tú, el que dirige la presión de grupo. Y yo me comprometo contigo a hacer mi parte, a inspirar a mi generación a cumplir con la tuya.
Muchas Gracias y que Dios los bendiga. |
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